Informe.21: Las historias de cuatro familias presidenciales
Los
casos de corrupción destapados por periodistas de investigación
latinoamericanos sobre la bonanza económica de los familiares de Rafael
Correa, Álvaro Uribe y Hugo Chávez, además de los aportes financieros
nada transparentes que recibió la argentina Cristina Kirchner.
Por Zarella Sierra Peralta
“No
sabía que mi hermano fuera Bill Gates”. Con esta frase cargada de
ironía, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, respondió a las
denuncias de la prensa de su país que, en junio pasado, reveló los
millonarios contratos públicos que su hermano mayor, Fabricio, celebró
con el Estado por cerca de 200 millones de dólares.
Lejos
de anular las contrataciones u ordenar una investigación, siquiera para
salvar el momento, Correa prefirió burlarse de los informes
periodísticos confiando en que, al igual que él, la población no haría
eco de las acusaciones. Fue solo después del bajón que sufrió en los
índices de respaldo a su gestión que decidió cancelar las últimas
licitaciones públicas “ganadas” por su pariente quien, hasta antes del
éxito electoral de Correa, era un empresario sin éxito.
En
América Latina, casos como este no son extraños. De hecho, denuncias de
enriquecimiento ilícito en los que resultan implicados familiares de
los gobernantes o, inclusive, los mismos mandatarios, se repiten de
forma casi constante. Nuestro país tampoco es ajeno a actos de
corrupción gubernamental, y el mayor “apogeo’ de estos se registró
durante el régimen de Alberto Fujimori.
Más de 40
periodistas de Latinoamérica fueron convocados por el Instituto Prensa
y Sociedad (IPYS) para detallar los mayores informes de corrupción
estatal reportados en sus países de origen. Ningún presidente se quedó
sin papel protagónico en las sagas de ilicitudes, que abarcaron desde
el apogeo económico de los hijos del colombiano Álvaro Uribe hasta el
dinero sucio que financió la campaña electoral de la argentina Cristina
Kirchner. Y, cómo no, el figuretti latino, Hugo Chávez, tuvo un
capítulo entero dedicado a su gobierno.
Muchos mandatarios
consideran el respaldo electoral como una carta blanca para jugar sus
fichas a favor de quienes están a su lado. Por ello, en la mayoría de
los casos prefieren hacerse de la vista gorda o simular indignación y
desconocimiento antes de asumir cualquier acción fiscalizadora.
A
algunos, colocarse la banda presidencial les otorga de inmediato un
blindaje legal solo comparado con el que podría ostentar cualquier
superhéroe de tira cómica. El ejemplo más resaltante es el del
colombiano Uribe, protegido de forma vitalicia por la Constitución de
su país, que solo admite investigaciones políticas en la Comisión de
Acusación del Congreso, donde tiene mayoría.
Por ello, las
acciones judiciales iniciadas por declarar Zona Franca la tierra
comprada por sus carismáticos y jóvenes hijos, Tomás y Jerónimo –con lo
que aumentó hasta en 10,000% (sí, diez mil, no leyó mal) el valor del
terrenito que adquirieron en el municipio de Mosquera, en las afueras
de Bogotá–, no le mueven ni un pelo. “Papá, nosotros somos empresarios
y tenemos derecho”, le dijeron Tomás y Jerónimo a su padre cuando,
según se indica, este se opuso a la adquisición del predio. Papá al fin
y al cabo, cómo podía el presidente Uribe negarse al deseo de sus
engreídos.
Y no se puede dejar de lado la bonanza de Hugo
Chávez, cuya familia es prácticamente dueña, a la “manera feudal”, como
lo califica el periodista Teodore Petkoff, del estado de Barinas, donde
su hermano Hugo es gobernador. Sin contar las acciones legales (e
ilegales) que desde el Palacio de Miraflores se orquestan contra los
medios de comunicación opuestos al régimen chavista. El último ataque
mandó, directo y sin escalas, a 12 periodistas a una sala de hospital.
La
carismática y siempre fashion argentina Cristina Kirchner recibió,
según reportes del periodista Daniel Santoro, US$200 mil de un
traficante de drogas y otros US$50 mil de un empresario nada
transparente para financiar su campaña electoral. ¿Investigaciones
sobre el tema? Ninguna más allá de las periodísticas.
Irregularidades gubernamentales, señores, las hay de todo tipo y para todos los gustos. ¿Cuál será el siguiente capítulo?
Daniel Coronell – Periodista colombiano
Informamos
sobre el enriquecimiento ilícito de los hijos del presidente Álvaro
Uribe, Tomás y Jerónimo, quienes en el 2006 compraron unas tierras que,
un año después, fueron declaradas Zona Franca. Existen dos acciones
judiciales por este tema, pero ninguna alcanza al presidente pues él
debe ser investigado por la Cámara de representantes, donde tiene
mayoría.
Teodore Petkoff – Periodista venezolano
No
hay denuncias que vinculen al presidente Hugo Chávez con temas sobre
enriquecimiento ilícito, pero sobre su familia, sí. Ellos (los Chávez)
se han enriquecido obscenamente y la familia es dueña, a la manera
feudal, del estado de Barinas, donde su hermano Adán, es gobernador.
Higo Chávez tiene el respaldo de los sectores populares. Es que, en
Venezuela, la plata lubrica el carisma.
Christian Zurita – Periodista ecuatoriano
Cuando
el presidente Rafael Correa se enteró de que íbamos a publicar los
contratos de su hermano con el estado, dijo que, como no habíamos
podido encontrar nada sobre él, íbamos a lanzar acusaciones contra su
familia. Tras la publicación dijo que no sabía que su hermano era como
“Bill Gates”. Consideramos que él es socio de su hermano.
Daniel Santoro – Periodista argentino
Nuestra
investigación comprobó que grandes concesionarios de las obras públicas
financiaron la campaña de Cristina Kirchner, quien también recibió
US$200 mil de un vendedor de drogas y US$50 mil de un empresario
vinculado al narcotráfico. En Argentina, la Ley de Financiamiento
empezó a regir en 2003 pero sin resultados concretos.
peru21.pe, 39 de Agosto del 2009